
Dos sobresalen: no soporto la hipocresía, e intento perfeccionarme en el arte de la ironía.
Además soy cursi... más que cursi presumida.
¡una pena de mujer!
Si me limitara a ir en una silla de ruedas tapándome las piernas con una manta, sin gustarme la ropa y sin arreglarme... caería mejor, y si no que se lo pregunten a mis cuñadas.
En internet... creo que empecé a crearme enemigos cuando me llamé Andrealoewe. Dos de mis puntos débiles: mi ahijada y mi perfume.
Luego, el deporte favorito de los españoles, juzgar sin saber... han sumado más.
Y ahora... pues eso, que todavía hay gente que le da un patatús cuando se me hace caso...
¡y es que soy mala!
(no lo sabes tú bien)